LA ESPERANZA ES LO ÚLTIMO QUE SE PIERDE
Por: DIANA SOFÍA GÓMEZ GÓMEZ

Maria Lucia Torres llega todos los días a su trabajo con la ilusión de ser el último, cumple con sus labores correctamente, es carismática y alegre, hace las cosas con buena cara y sin refutar. Es calmada cuando no están de acuerdo con lo que hace y lo rechazan completamente. Vuelve a su casa muy de noche y piensa dentro de sí, ¿cuándo será el día que dejaré de limpiar pisos y recoger los desastres que hacen otros? ¿Cuándo será que pilotearé un avión por primera vez?, y la única respuesta que tiene es esperar, el tiempo se encargará de proporcionarle a todo el mundo lo que se merece y ella esta segura que llegará.
Ser empleada de servicio es un oficio muy complicado y de los más duros que existe acá en el país, ella es conciente pero siente que tiene todo el potencial para hacerlo y aunque aspira a mucho más, está orgullosa de tener trabajo, hay muchos desempleados, por lo menos ella tiene plata que llevar a la casa donde la esperan su mamá y su hermano.
Sin embargo ella siempre ha soñado con pilotear un avión; solamente ha tenido una vez la oportunidad de volar en avión, cuando su padre murió, tuvo que viajar a Cali, todo pagado por su tío, aunque ella asegura que fue de mala gana porque, sabiendo la situación, jamás los volvió a ayudar.
Ese fue el mejor día de su vida, mirar la ciudad desde arriba es algo inigualable, desde ese día quiso ver el mundo desde arriba para que no la atormentaran tantos problemas que se producen allá abajo, pero como todo lo bonito dura poco, llegó a enterrar a su papá y su alegría se esfumó, aunque en el fondo quería que volviera a suceder y en la tumba de su papá le pidió que intercediera con Dios para que su sueño que estaba construyendo se cumpliera y fuera la mejor piloto del mundo.
Ese episodio fue muy confuso para ella, la alegría de encontrar un incentivo para vivir, pero la tristeza de saber que una parte de su corazón se había muerto y su padre se lo había llevado con él para sólo conservarlo en la memoria y en el pensamiento. Esto la marcó para siempre y paradójicamente también para bien.
Pero hoy vuelve a la realidad, salir de nuevo a trabajar, a sonreír como si no pasara nada, como si estuviera cumpliendo sus sueños, pero existe algo que la alienta todos los días, el saber que la esperanza es lo último que se pierde, que primero puede dejar de trabajar que dejar de soñar, es la vida que le ha tocado vivir y esta orgullosa de tener las piernas firmes para lavar losa y recoger ropa, las rodillas fuertes para soportar lavar pisos y el corazón gigante para poder soñar y vivir la realidad al mismo tiempo, ese es el secreto para poder vivir feliz.

