por: Deisy Rojas Rodríguez

Al caminar por las calles del centro de Bogotá todos recuerdan la historia que las cobija, pero nadie imagina lo que siente Maria Cristancho, una mujer de 76 años esposa de uno de los dueños de los reconocidos restaurantes del centro. Casi a diario recorre estas calles y en su mente se pasan los instantes del 9 de abril de 1948 fecha que le dejo marcada la vida al tener transitar en medio de la multitud y los disturbios.

“En ese entonces yo tenia 18 años y era la mayor de 10 hermanos, estábamos almorzando y escuchábamos el radioperiódico, en sus última noticias anunciaban el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán”. Tan pronto se dio a conocer este suceso media ciudad quedó paralizada, lo que acababa de ocurrir en el centro de la cuidad traería consecuencias terribles para la cuidad y el país entero, esta era la primera muestra de los asesinatos que ocurrirían durante la época de la violencia de los años 50 por parte de los partidos políticos.

Este hecho marcaría la vida de Maria para siempre porque ese día esta mujer quien en ese entonces era tan solo una joven, rescataría a su padre de la turba enloquecida. “Cuando escuché la noticia me preocupe demasiado porque mi padre se encontraba ese preciso día en el centro de la ciudad cumpliendo su deber de policía”, chulavitas eran llamados los policías y militares en la época, muchos de ellos cayeron heridos en medio de los disturbios y pocos corrieron con la suerte de Jorge Cristancho de salir con vida de aquel día, Maria se dirigió al centro, María lo único que pensó en ese momento fue en salir corriendo a buscar a su padre y llevarlo a casa, pronto vio como el centro y la plaza de Bolívar se iban llenado, las personas que habitaban los barrios periféricos bajaba llorando y gritando, otros marchaban en silencio en protesta por la violencia política que empezaba dejarse sentir en el país, otros los más exaltados partidarios de Gaitán desde allí clamaban venganza incitaban a las revueltas y convocaban marchas para tomarse el palacio, “tan pronto escuché eso mi temor se aumentó aún más porque mi padre se encontraba en el palacio ese preciso día” Don jorge era un hombre que luchaba mucho por la gente y en su barrio no descanso hasta que los servicios como el agua y la luz les llegaran, servicios que por cierto eran un lujo tenerlos, por el camino cada vez las cosas eran peores y las esperanzas de encontrar a su padre con vida eran mínimas, a los pocos metros se veía el fuego con el que la gente incendiaba los nemecias “tranvías”, estando ya en la carrera séptima entre la Jiménez y la catorce lugar donde cayó el jefe liberal escuchó que la policía había entregado sus armas, “el miedo y la desesperanza se apoderaron de mí en ese momento sentí que cuando encontrara a mi padre lo único que iba poder hacer era ver su cuerpo sin vida”, la turba enloquecida y armada circulaba por ese lugar arrastrando el cadáver de Roa Sierra asesino de Gaitán, en ese instante María pudo reconocer a lo lejos a uno de los superiores de su padre, corrió en medio de la multitud hasta alcanzarlo y le preguntó por su padre, éste la condujo al lugar donde se encontraba su padre muy mal herido porque la turba lo había golpeado y desarmado “al verlo vivo sentí una alegría enorme pero mi humor cambio al verlo como estaba de mal herido en ese momento sentí rabia porque mi padre tenia que estar tan lesionado si el solo cumplía con su deber además el era un hombre bueno”. Para ese entonces la situación esta más complicada la multitud había comenzado con los saqueos y desvalijamientos de los almacenes principales de las carreras séptima y octava donde se encontraban todo el comercio importante de la ciudad, todo el centro de la ciudad comenzó a verse en llamas y hacia las tres de la tarde la turba comenzó a desplazarse a hacia las instalaciones del periódico El Tiempo, era increíble pero hasta los medios de comunicación contribuían al caos y a la violencia que vivió Bogotá durante casi cuatro días, numerosos cadáveres se podían ver a lo largo de la séptima, pero las balas que la gente avanzara, los mas altos políticos incitaban al caos y a la revuelta, al anochecer la cuidad se quedo sin luz y como pudieron llegaron a su casa Don Jorge y María su hija lugar donde permanecieron encerrados durante los cuatro días.
Maria cuenta que después se enteraron que algunos vecinos habían intentado quemarles la casa, pero afortunadamente amigos de la familia, lo impidieron, “vivir en casa época fue terrible, se vivía llena de miedo” asegura Maria con lagrimas en los ojos, “creo que ese viernes fue el mas largo de toda mi vida y jamás se me olvidará, ese recuerdo se va a la tumba con migo”.